Terapia hormonal sustitutiva a partir de los 40: qué dice la evidencia actual en hombres y mujeres

La terapia hormonal sustitutiva (THS) ha sido durante años uno de los temas más debatidos en medicina. A comienzos de los años 2000, algunos estudios generaron una fuerte alarma sobre sus posibles riesgos. Sin embargo, la investigación posterior ha matizado muchas de aquellas conclusiones.

Hoy la pregunta ya no es “hormonas sí o no”, sino: ¿para quién están indicadas?, ¿en qué momento?, ¿con qué dosis?, ¿y bajo qué seguimiento médico?

El cambio de perspectiva en la última década

El estudio Women’s Health Initiative (WHI), publicado en JAMA, marcó un punto de inflexión al asociar la terapia hormonal combinada con un aumento del riesgo cardiovascular y de cáncer de mama en determinados grupos.

Sin embargo, análisis posteriores publicados en The New England Journal of Medicine y The Lancet demostraron que el riesgo no era uniforme. Dependía de factores clave como la edad de inicio, el tiempo transcurrido desde la menopausia, el tipo de hormona utilizada y la vía de administración.

De ahí surge la llamada “hipótesis de la ventana de oportunidad”: iniciar la terapia cerca del inicio del déficit hormonal puede tener un perfil riesgo-beneficio muy diferente al inicio tardío.

Terapia hormonal en mujeres a partir de los 40

Durante la perimenopausia y la menopausia, la disminución de estrógenos no solo se manifiesta con sofocos o sudoración nocturna. También puede influir en la masa ósea, la composición corporal, la sensibilidad a la insulina y el perfil lipídico.

Revisiones publicadas en The Lancet Diabetes & Endocrinology indican que, en mujeres adecuadamente seleccionadas, la terapia con estrógenos —especialmente por vía transdérmica— puede reducir la pérdida ósea, mejorar síntomas vasomotores y disminuir el riesgo de fractura.

Riesgo cardiovascular en mujeres

Estudios recientes recogidos en Circulation y European Heart Journal sugieren que iniciar terapia hormonal antes de los 60 años o dentro de los 10 años posteriores a la menopausia no parece aumentar el riesgo cardiovascular en mujeres sanas.

Además, la vía transdérmica podría tener menor impacto trombótico que la administración oral. Aun así, el perfil individual (obesidad, tabaquismo, antecedentes familiares) es determinante.

¿Qué ocurre con el riesgo de cáncer de mama?

Meta-análisis publicados en The Lancet Oncology indican que la terapia combinada (estrógeno + progestágeno) puede asociarse a un ligero aumento del riesgo tras varios años de uso continuado.

Sin embargo, el riesgo absoluto en mujeres sin factores predisponentes es menor de lo que inicialmente se interpretó, y disminuye tras la suspensión del tratamiento. No todas las formulaciones tienen el mismo perfil de riesgo.

Terapia de reemplazo de testosterona en hombres a partir de los 40

En los hombres, la testosterona desciende progresivamente con la edad. Sin embargo, no todo descenso justifica tratamiento. Las guías publicadas en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism indican que el diagnóstico debe basarse tanto en síntomas clínicos como en confirmación analítica en dos determinaciones matutinas.

Beneficios en casos confirmados

Ensayos clínicos como los Testosterone Trials publicados en New England Journal of Medicine muestran que, en hombres con hipogonadismo confirmado, la terapia puede mejorar la función sexual, aumentar la masa muscular, reducir grasa visceral y mejorar densidad mineral ósea.

Algunos estudios también apuntan a mejoras en parámetros metabólicos cuando existe un déficit real.

Riesgo cardiovascular en hombres

Durante años existió preocupación por un posible aumento de eventos cardiovasculares. Sin embargo, estudios más recientes publicados en The Lancet Healthy Longevity indican que, en hombres con déficit diagnosticado y bajo seguimiento médico adecuado, no se ha demostrado un aumento significativo del riesgo.

Es importante diferenciar el tratamiento médico supervisado del uso recreativo o en dosis suprafisiológicas, que sí puede conllevar riesgos importantes.

Hormonas, composición corporal y envejecimiento

Tanto en hombres como en mujeres, el declive hormonal se asocia con pérdida de masa muscular (sarcopenia), aumento de grasa visceral y disminución de densidad ósea.

Investigaciones en Ageing Research Reviews sugieren que mantener niveles hormonales fisiológicos puede contribuir a preservar función física y autonomía. Sin embargo, la terapia hormonal no sustituye el entrenamiento de fuerza, la nutrición adecuada, el descanso y el control del estrés.

Es una herramienta dentro de un enfoque integral de salud, no una solución aislada.

Claves actuales en terapia hormonal tras los 40

  • Evaluación individualizada del riesgo.
  • Inicio en pacientes sintomáticos y correctamente diagnosticados.
  • Dosis fisiológicas y personalizadas.
  • Elección de la vía de administración más segura.
  • Monitorización médica periódica.

El enfoque actual se basa en medicina personalizada y en un análisis individual del balance riesgo-beneficio.

Conclusión

La terapia hormonal sustitutiva ya no puede evaluarse bajo una visión simplista de “segura o peligrosa”. La evidencia actual muestra que el momento de inicio, el perfil del paciente y el tipo de formulación influyen de forma decisiva en los resultados.

Cuando está bien indicada y correctamente supervisada, puede mejorar calidad de vida, composición corporal y salud ósea. La clave está en la valoración médica individualizada y en un seguimiento riguroso.

El debate no es si las hormonas son buenas o malas. La cuestión es quién puede beneficiarse, en qué contexto y con qué control clínico.

Adaptaciones fisiológicas del entrenamiento en Zona 2

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Entonces… ¿qué recomendamos en Salud & Fitness?

En nuestro modelo de trabajo, muchos alumnos realizan:

  • 2 sesiones semanales de fuerza
    Trabajo HIIT estructurado
    Entrenamientos intensos y eficientes

Pero el verdadero cambio aparece cuando además:

🔹 Aumentan el movimiento diario

  • Más pasos
  • Menos tiempo sentado
  • Más actividad ligera

🔹 Incorporan trabajo en Zona 2

Por ejemplo:

  • Caminar rápido
  • Bicicleta suave
  • Elíptica
  • Senderismo
  • Cardio continuo moderado

Entre 30–60 minutos.
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Conclusión

La salud metabólica no depende únicamente de entrenar duro.
Depende de construir un organismo eficiente.
La fuerza desarrolla músculo y capacidad funcional.
El HIIT mejora la potencia y la tolerancia al esfuerzo.
La Zona 2 construye la base aeróbica y la maquinaria energética que sostiene todo lo demás.
Y cuando estas tres herramientas se combinan correctamente, los resultados suelen ser muy superiores:

  • Más energía
  • Mejor composición corporal
  • Menos grasa visceral
  • Mejor recuperación
  • Mayor salud cardiovascular
  • Más longevidad funcional

Porque entrenar fuerte es importante.
Pero ser metabólicamente eficiente es todavía más importante.